Si, así es: explota. No simplemente llega, sino que explota.
Todas las formas animales de vida aguardan agazapadas a que el primer rayo de sol brille para desencadenar esa actividad frenética que le da a la primavera sus sonidos característicos: gorjear, trinar, cantar, aletear de pajaritos; zumbar, merodear de insectos. Esto en caso de vivir en la ciudad y no tener jardín. En caso de estar en el campo, los sonidos se multiplican convirtiéndose en un canto incesante en el que participan todas las especies animales, al celebrar su regreso a la vida, a la acción.
El reino vegetal por su parte, se transforma súbita, dramáticamente. Sabe que no hay tiempo que perder; el sol continuará su camino en dirección del próximo invierno y todos los seres se comportan en consecuencia, bajo el lema: "es ahora o quizás nunca"...
El verde nuevo de los arbustos, el rosa pálido, rosa encendido o blanco de los magnolios, el rosa suave de los almendros y los cerezos, los rojos y naranjas fuego, los amarillos luz, los blancos de los tulipanes, el fucsia encendido de los ranúnculos y las camelias. El color de las flores que viste hasta los rincones más humildes de gala y busca seducir a los insectos curiosos, que a su vez, no pueden resistirse a polinizarlas.
Tanta revolución natural, produce en nosotros los humanos instantes de felicidad y agradecimiento con las fuerzas misteriosas de la vida. Ese que por aquí llaman "Frühlingsgefühl" o sentimiento de primavera, por el que las mujeres imitando a las flores, se visten con colores pastel y los hombres imitando a los insectos, las observan curiosos. Todos y todo parece sonreir.
No existen palabras para hacer justicia y describir la fuerza de la belleza reunida en este momento del año con toda su intensidad.Es un poco como la feria de las flores y el desfile de silleteros en Medellín, nuestra ciudad de la eterna primavera, solo que natural, secretamente concertado por voces imperceptibles para nosotros.
La luz y el aire limpio de la primavera llenan de energía a plantas que como los espárragos y el ruibarbo, reconstituyen el alma y purifican el cuerpo, después de los meses de larga oscuridad.
De niña me intrigaban las recetas de un libro de cocina española que había en mi casa. No tenía ninguna idea de a qué podría saber un postre, teniendo como ingrediente principal una cosa tan rara como el ruibarbo: una especie de tallo de apio o de acelga colorado. Pues bien, sabe ¡exquisito!
Si tienen la suerte de encontrarse en este momento en un lugar del hemisferio norte, por favor no esperen más, corran a comprar algunos tallos de ruibarbo y preparen la torta que sigue. Tiene un sabor refrescante y perfumado, aunque su aspecto de torta de verduras no le favorezca.

Con la primavera, llega también la época de disfrutar al aire libre. Los picnics son mis favoritos, les dejo dos recetas para recargarse de energía y celebrar la vida.
Tarta de ruibarbo - excepcional
El ruibarbo crece solamente en los países con estaciones y se consume preferiblemente cocido, pues contiene un ácido muy fuerte, perjudicial para la salud. Se comen solamente sus tallos, pues las hojas son tóxicas y se puede cultivar hasta el mes de junio, después deja de ser comestible por que se eleva la cantidad de ácidos nocivos. A pesar de todo esto, insisto, si lo pueden encontrar en las tiendas no dejen de preparar la receta que sigue...
Masa
3 yemas de huevo
100g azúcar
40g mantequilla
200g harina
1cda. polvo de hornear
1cda. leche
1 pizca de sal
Se bate la mantequilla blanda con el azúcar, las yemas y la leche hasta incorporar todo muy bien. Luego se agrega la harina tamizada con el polvo de hornear y la sal. Se mezcla todo muy bien, sin amasar más de lo necesario para darle forma de bola y se lleva a la nevera por una hora al menos.
Se saca de la nevera y se estira como para cubrir una tartera previamente enmantecada, de unos 24 cm. No hay que estirarla muy delgada, es una masa esponjosa que queda muy bien en capas gruesas.
Cubierta
80g mantequilla muy fría
100g harina
80g azúcar
30g almendras molidas
1 pizca de sal
Se mezclan todos los ingredientes con ayuda de una espátula o un chuchillo, de manera de se vayan formando grumos. Es importante evitar en lo posible, calentar la masa con las manos, es decir hay que evitar que de ablande la mantequilla, por eso debe trabajarse la masa rápidamente. Cuando tenga un aspecto grumoso, llevar al congelador y se deja ahi hasta su uso.
Relleno
400g Ruibarbo
2 claras de huevo
200ml crema de leche
100ml leche
3 cdas. maizena
100g azúcar
1/2 vaina de vainilla o algunas gotas de esencia
El ruibarbo se lava muy bien y se corta en trocitos, se espolvorea con dos cucharadas de azúcar y se deja reposar por media hora más o menos. Antes de ponerlo en la torta, desechar el líquido que haya perdido.
Aparte, se disuelve la maizena en la leche y se mezcla con la crema, las claras, el azúcar. Se vierte sobre la tartera forrada con la masa y encima se distribuyen los pedacitos de ruibarbo.
Encima, se reparte la cubierta grumosa y se hornea por unos 40 -50 minutos en horno precalentado a 180°C
Se espolvorea con un poco de azúcar lustre y ......
Quiche de espárragos y tocineta - placer primaveral
Los espárragos son un alimento muy apreciado en Europa, por el que en particular, enloquecen los alemanes. Se produce solamente entre los meses de abril a junio y su irresitible encanto reside quizás en sus propiedades afrodisiacas -todavía en discusión, hagan su propio experimento- y diuréticas. Y como al doctor Juvenal Urbino de "el amor en los tiempos del cólera", que: "... disfrutó del placer instantáneo de la fragancia de jardín secreto de su orina purificada por los espárragos tibios" poco antes de caer del palo de mango en su intento por alcanzar al loro políglota, los invito a deleitarse con ésta receta fácil y con éxito asegurado.
1 lámina de masa de hojaldre
1 manojo de espárragos (como 500g)
100g tocineta ahumada (bacon, panceta)
150ml crema de leche
3 huevos
1 cebolla
sal, pimienta y nuez moscada
1. Lavar y pelar los espárragos, retirar 2cm de la base. También se pueden comprar directamente las cabezas, que son más tiernas.
2. En una olla con agua, sal, azúcar y un trozo de mantequilla, cocinar los espárragos por 15-20 minutos, pasado el tiempo, escurrir y reservar.
2. En una olla con agua, sal, azúcar y un trozo de mantequilla, cocinar los espárragos por 15-20 minutos, pasado el tiempo, escurrir y reservar.
3. Picar finamente la cebolla.
4. En una sartén sofreir la cebolla con un poco de aceite. Cuando esté ligeramente dorada, agregar la tocineta o bacon en tiritas y sofreir dos minutos más. Retirar del fuego y reservar.
7. Aparte, se mezcla la crema con los huevos, sal, pimienta y nuez moscada y se vierte sobre el relleno, se espolvorea con queso rallado.
8. Se llevan al horno precalentado a 180°C por 25 minutos.
Se acompañan con una ensaladita de hojas verdes, condimentada con una vinagreta algo dulce.
Dalia rosada, en un jardín de Bremen. |